Principio 1: "Una vez dichas, las palabras ya no pueden volver a la boca."
Texto Clave: Proverbios 15:28
"El corazón del justo piensa para hablar; Mas la boca de los impíos derrama malas cosas."
Santiago compara a la lengua con una gran bestia difícil de domar (Stg.3:7,8). Uno de los animales más fieros es el león, en el libro de Proverbios encontramos esta declaración:
"El león, fuerte entre todos los animales,
que no vuelve atrás por nada..." Pr.30:30
Así también son las palabras, una vez dichas ya no puedes volver a introducirlas en tu boca. Ya lo hablado no vuelve atrás. Hablar a la ligera es como dejar suelto un animal salvaje, no sabemos cuánto daño pueda causar. Es por eso que el proverbista continúa su frase con una aplicación:
"Si neciamente has procurado enaltecerte, o si has
pensado hacer mal, pon el dedo sobre tu boca." Pr. 30:32
En simples palabras: Lo que el siervo de Dios quiere decirnos es que meditemos bien en lo que vamos a hablar, con mucha cautela; y si consideramos que habrán consecuencias negativas entonces mejor es callar.
Dice un antiguo refrán: "Hay tres cosas que no vuelven en la vida: La flecha lanzada, la oportunidad perdida y la palabra una vez pronunciada."

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