LA MANIFESTACIÓN DE LA VIDA.
Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó) 1 Juan 1:1-2
Escuche el audio:
PUNTO DE PARTIDA: A simple vista, lo que Juan está diciendo puede expresarse mediante dos frases:
1. Nuestro testimonio es digno de confianza.
Porque es Eterno: “desde el principio” “Estaba con el Padre.”
No era un testimonio suyo, era uno superior, venía de la eternidad, se trataba de Dios.
En su primer testimonio (el evangelio de Juan) el apóstol defendió la Divinidad de Jesús. La gloriosa verdad de que “Jesús es Dios” sigue siendo una bandera principal en la predicación de Juan.
Porque es real: Juan dice “no sólo supimos de él, sino que le experimentamos con nuestros sentidos”.
- Le oímos
- Le vimos
- Le contemplamos
- Le tocamos
Ahora, en su segundo testimonio (la primera epístola de Juan), el apóstol va a defender la humanidad de Cristo.
En esos tiempos se habían levantado unos falsos maestros (gnósticos) que enseñaban que Jesús no era realmente humano. Pero con este testimonio, Juan desmiente estos ataques y sella fuertemente la doctrina de la humanidad de Cristo.
2. Nuestro testimonio otorga vida:
- El verbo es la vida. (Juan 1:4)
- El verbo vino a nosotros. (Juan 1:14)
- Del verbo testificamos: “Aquel que tiene al hijo tiene la vida” (5:11,12)
El verbo de Vida:
No hay duda que el apóstol se refiere a Jesús cuando menciona al “verbo de Dios”, el autor y el dador de la vida. El texto sugiere dos temas doctrinales fundamentales:
- La Eternidad de Jesús. Su Divinidad: "Lo que era desde el principio"
- La Encarnación de Jesús. Su Humanidad: "se nos manifestó"
LLEGANDO A LA META:
Juan era el amigo terrenal más íntimo de Jesús. Él había acompañado al Señor durante tres años, y fue ministrado por él día y noche mientras realizaba sus poderosos milagros. En la última cena estaba recostado al lado de Jesús, pudo sentir los latidos de su corazón. Para Juan no era un fantasma, sueño o mera visión, era una persona real, la encarnación de la vida, la vida eterna vino hasta nosotros.
Después de que Juan pasara tanto tiempo con Jesús sólo pudo llegar a una conclusión: “Él es hombre y es también Dios”. Esto era demasiado maravilloso para él, tanto que no podía dejar de anunciarlo a todo el que pudiera escucharlo o leerlo.
¿Tiene usted la convicción de haber llegado a conocer al Jesús verdadero? ¿Ha experimentado en forma real a Cristo? ¿Conoces tanto a Jesús que deseas compartirlo con todos los demás? ¿Qué estás haciendo para compartir del Verbo hecho carne?
Te dedicamos:
“cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” 1 Pedro 1:7,8
“que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” Col. 1:27,28
“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” 1 Tim.1:15


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