Serie: AVIVEMOS NUESTRO GOZO
Consejo 2: Ten valor para enfrentar el sufrimiento y no huir.
La paradoja que se observa, muchas veces, en la vida de los cristianos es: “huir cuando se debe enfrentar la situación y quedarse cuando se debe huir”. Hay cosas de las que definitivamente debemos huir en cuanto las sintamos (1 Tim.6:11; 2 Tim.2:22), pero las aflicciones no son una de estas.
Si no acepta el sufrimiento siempre estará derrotado por éste. Cristo jamás prometió que si usted venía a él le iba a quitar todos sus sufrimientos, pero sí que estaría con usted en medio de toda aflicción.
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad,
yo he vencido al mundo.”
Juan 16:33
Por esto, acepte el sufrimiento, no huya. Deje de pedir a Dios que le quite sus problemas, aflicciones o pesares; o que le dé un corazón más duro para no sentir dolor. Todo lo que él le permite pasar es porque usted necesita de aquello. Más bien, recuerde su palabra: “Confiad, yo vencido…” y porque él venció, también nosotros venceremos.
Tomemos el ejemplo de Pablo, quién al aceptar el sufrimiento vivió victorioso sobre éste:
“Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia” (Col.1:24).
También tomemos el consejo de Santiago:
“Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” (Santiago 5:9-11)
La forma en la que Santiago termina su consejo nos hace pensar que nuestros ojos no deben situarse en personas, como Pablo o Job, sino en Aquel que sostuvo a esas personas.

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