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DEVOCIONAL: CONFIANZA PLENA / 1 Juan



CONFIANZA PLENA

Ya falta muy poco para concluir con las meditaciones en esta preciosa epístola de 1 Juan. Por medio de ella, hemos recibido aliento, gozo, esperanza, amor, y tantos otros buenos principios por los cuales dar muchas gracias a Dios.

Hoy, continuamos analizando el capítulo 5 y aprenderemos de la seguridad que Dios quiere impartir a cada uno de sus hijos.

PUNTO DE PARTIDA: Como habíamos señalado antes, uno de los principales propósitos para que el apóstol Juan haya escrito esta carta, fue para brindar seguridad y confianza a los cristianos. Esta seguridad, por supuesto, no debe estar basada en sentimientos, personas ni en otras cosas.

La seguridad de la que Juan nos habla, se basa en el testimonio verdadero de Dios. Él lo expone de la siguiente manera:

• Quién cree en el Hijo cree también en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Pues este testimonio es mayor al de los hombres.

"Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo." vv.9-10

• Quién no cree en el testimonio de Dios, le hace a él un mentiroso.

"El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo." v.10

• Este es el bendito testimonio: Tenemos vida eterna en Cristo.

"Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo." v.11

• Todo aquél que tiene al Hijo, tiene también la vida. Pero quién no tiene al Hijo no tiene la vida. Así que no se trata de religión o de vidas piadosas, la verdadera seguridad descansa en tener a Cristo Jesús como Salvador.

"El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida." v.12

• En resumen… Juan declara con absoluta convicción:

"Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios." v.13

Con este último verso, el apóstol quiso decirnos que  ya somos salvos por creer en el Hijo de Dios. Pero también, necesitamos creer en el testimonio de Dios, para así poder estar, siempre, seguros de nuestra propia salvación.

La vida eterna no es algo que Dios va a darnos en el futuro, o que venga dándonos de a pocos. Juan nos dice: "Ya tienen vida eterna"

LLEGANDO A LA META:

  • No hay peor obstáculo para la obra de Dios, en la tierra, que un creyente inseguro de su salvación. Pues éste, no tendrá estabilidad ni firmeza; vivirá siempre con la incertidumbre en su corazón; y posiblemente será presa fácil de las artimañas del enemigo para engañarlo y obstaculizar su crecimiento espiritual.
  • Sin embargo, un creyente maduro estará firme, sabiendo que su salvación depende enteramente de lo que Cristo hizo por él. Además, se  santificará cada día, en correspondencia al amor de Dios, viviendo para servirle con amor, entrega y disposición. (1Jn.3:3)

Te dedicamos:

"Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día." 2 Tim.1:12

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