Principio 4: "A Dios se le debe ofrecer lo mejor de lo mejor"
Texto clave: Hebreos 11:4
“Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín,”
A esta verdad la conocemos como "El Principio de la Excelencia". Dios merece lo primero y lo mejor. Sin embargo, es impresionante notar como la mayoría de cristianos de hoy se esfuerzan tanto para entregar lo mejor en sus estudios y trabajos. Pero ofrecen mil y una excusas para servir a Dios con excelencia.
Por esto vemos una generación de creyentes que:
- A penas congregan pero no sirven con devoción, y muchos ni congregan;
- No testifican de su fe ni se esfuerzan por estar trayendo invitados al culto.
- Oran sólo en las comidas.
- No estudian diligentemente la palabra y mucho menos alimentan a otros con discipulado;
- Ofrendan poquito y no ayudan a las misiones;
- Llegan tarde al culto pudiendo estar a la hora y al acabar son los primeros en desaparecer;
- Les gusta ser visitados pero no visitar. Etc.
Todo esto se práctica bajo títulos como: "No tengo tiempo", "No estoy lo suficientemente preparado", "Dios me entiende", "tengo mucho que hacer", etc.
¿Se ha puesto a pensar que hubiera sido de usted si Dios hubiera puesto excusas como esas para venir, buscarle, servirle y salvarle?
Deje de restarle importancia a las cosas eternas, que Dios sea su primera cita cada mañana, ofrézcale adoración y no sólo peticiones, haga lo mejor sirviendo en su iglesia y hogar, evangelizando, animando, discipulado, ofrendando. No le dé a Dios las sobras.
Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Malaquías 1:8

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